14 de mayo de 2019

Reflexión electoral I

En octubre se convocará a una nueva elección presidencial. Aunque no haya nada confirmado por el momento (al 14 de mayo de 2019) todo indica que se definiría entre el actual presidente Mauricio Macri y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Una clara polarización de votos en donde las otras candidaturas serán testimoniales a menos que haya un cimbronazo en el escenario político. Pero para eso último sólo podría ser el resultado de una estrategia mediática que de construcción política real porque se sabe que para alcanzar eso no es suficiente una foto ni declaraciones en los medios. Por lo tanto no pinta mucha novedad para octubre de este año. Y entre el candidato de los Estados Unidos (Macri) y la candidata “nac&pop” (CFK) no queda más opción que votar la última para terminar esos cuatro años de restauración neoliberal y salvaje. Frente a eso vuelve la pregunta ¿qué hacer? 

Los y las que pensamos que este sistema capitalista tiene que terminar para poder alcanzar la emancipación humana estamos frente a un panorama complicado. La situación es el reflejo de una crisis política que estalló en diciembre de 2001 y que aún no se ha resuelto. Alguien puede decirme que entre 2003 y 2015 dicha crisis se resolvió con las políticas kirchneristas de ampliación del acceso a los derechos. Sí, pero no lo resolvió. Y eso no descalifica las cosas positivas que hubo en aquella década “perdida”. Doce años de gobierno y no se logró trabajar en lo fundamental para solventar dicha crisis: la conciencia popular. Ni siquiera las izquierdas lo hicieron. Hoy se encuentran entre aquellxs que votaran a un candidato testimonial que denuncia con un programa “maximalista” o los que votarán a CFK con la bronca de tragar sapos (una vez más y van). Eso indica que la crisis política que estalló en el 2001 no sólo alcanzó a los partidos del sistema (peronismo-radicales y sus vertientes). También alcanzó a las izquierdas, cualquiera sea su tonalidad, que no supimos construir una alternativa que esté a la altura de las circunstancias. Siempre se intentó, claro. Pero siempre tarde o de manera ineficiente. Tenemos que saber utilizar las herramientas teóricas y prácticas para anticiparnos, para construir como pueblo una nueva política tomando cada una de las tradiciones del que venimos y no podemos negarlo. Ahora los tiempos electorales no nos dejarán ni siquiera pensar eso, ni siquiera trabajarlo. Y esa es nuestra derrota más allá de que si el actual gobierno pierda. Y de esta derrota tenemos que salir fortalecido, una vez más, en el futuro cercano.

14/05/2019

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Reflexión electoral I