Escribir para no escuchar, de eso se trata. No es un problema de apatía social ni síntoma de estos tiempos. Desde que tengo memoria mis oídos nunca escucharon lo que escuchan todes. Por una cuestión con la bilirrubina terminé adquiriendo una hipoacusia bilateral profunda, tal como lo sentencia mi certificado de discapacidad y a su vez afirmado por varios doctores a lo largo de mi existencia.
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