18 de mayo de 2021

Érase en mayo



Un 18 de mayo de 1781 fue torturado y descuartizado José Gabriel Condorcanqui, más conocido como Túpac Amaru II, luego de ser apresado por haber atrevido a organizar y liderar la resistencia fundamentalmente indígena en la región del Perú colonial. Las tropas y funcionarios del rey de España habían sido testigos de las fuerzas de quienes eran sometidos por el régimen de explotación y esclavitud durante 300 años. Los hombres y las mujeres de aquellas tierras, liderado por Túpac Amaru II y su esposa Micaela Bastidas -también asesinada por los españoles-, dijeron basta a los sometimientos e injusticias con la bandera de su propia identidad y su propia historia. Como también lo hicieron Tupac Katari y Bartolina Sisa en el altiplano de la actual Bolivia. La llama de la resistencia no se apagará con sus muertes. Las independencias de Nuestra América ya era un sueño posible, del que criollos e indígenas van a retomar y concretar en las primeras décadas del siglo XIX. Desde la Haití negra hasta Buenos Aires el sistema colonial ya muestra sus fisuras y los pueblos sabrán aprovechar para su libertad.


Al final de este siglo independentista va a nacer un hombre en América central, más precisamente en Nicaragua. Ese hombre va a tomar las luchas de los pueblos para alcanzar la libertad definitiva. Libertad que fuera manipulada por las oligarquías locales para continuar el status quo apremiante para hombres y mujeres de estas tierras. Nacía el 18 de mayo de 1895 Augusto César Sandino, quien con un pequeño y convencido ejército popular va a dar pelea contra la ocupación militar de los Estados Unidos sobre su país entre 1927 y 1933. Ya no existía el imperio español pero había un nuevo imperio que ya daba señal con su águila sobrevolando más allá del río Bravo. Los Estados Unidos de Norteamérica van a ser quienes enviarán nuevos virreyes, ahora convertidos en marines y empresarios privados, para someter a los pueblos y seguir la extracción de riqueza manchada de sangre. Los mismos Estados Unidos que el Libertador Simón Bolívar había denunciado que en nombre de la libertad va a plagar de miseria la región latinoamericana. El mismo monstruo contra el que peleará en la isla de Cuba el patriota José Martí, quien va a caer por una bala española el 19 de mayo de 1895. Y un día antes había escrito una carta que quedó inconclusa. Dicha misiva va a ser citada por otro cubano el 4 de febrero de 1962, el Comandante Fidel Castro, en la ya emblemática Segunda Declaración de La Habana. Allí el Apóstol va a escribir, entre otras palabras:

“ya puedo escribir... ya estoy todos los  días en peligro de dar mi  vida por mi país  y por mi deber (...), de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso (…) Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos... más vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los Imperialistas... el camino que se ha de cegar,  y con  nuestra  sangre  estamos  cegando,  de  la  anexión  de  los  pueblos  de  nuestra  América,  al  Norte revuelto  y  brutal  que  los  desprecia –les  habrían  impedido  la  adhesión  ostensible  y  ayuda  patente  a este sacrificio, que se hace en bien inmediato y de ellos. Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas: –y mi honda es la de David”.

Como bien lo dice Fidel en aquella histórica Plaza de la Revolución en 1962: “Ya Martí, en 1895, señaló el peligro que se cernía sobre América y llamó al imperialismo por su  nombre:  Imperialismo”. El mismo imperialismo, con diferente formas pero con la misma sustancia explotadora, que aún hoy ensombrece las ciudades del mundo. El mismo imperialismo, enemigo de las libertades de los pueblos. El mismo enemigo que mordió el polvo, aunque sea por el momento, cuando chocó con las fuerzas de Túpac Amaru II, José Martí y Augusto C. Sandino. Érase en Mayo en que el grito libertario se volvió con fuerza, como también en las ciudades de Chuquisaca y Buenos Aires en 1809 y 1810 respectivamente. Érase en mayo en que, al decir del rebelde paceño Pedro Murillo, la llama rebelde no la pudieron ni podrán apagar.

Prof. Roberto Deibe - 18 de mayo de 2021
Dedicado a los pueblos de Colombia y Chile, 
que en estas horas están demostrando / enseñando que las luchas sirven.

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